lunes, 13 de junio de 2011

Dientes de tiburón y Rosas del desierto. Parte II

Amanece un viernes en Half Moon Bay con un día raro. Medio nublado, soleado, y una temperatura tremendamente agradable. Nos levantamos lo más tarde que pudimos como para bajar media hora antes de que quitaran las cosas del desayuno ya duchaditos y preparados para la nueva jornada.
Tras el desayuno, subimos, recogimos nuestras cosas y dejamos pagado el hotel. Todo preparado para pasar la mañana tranquilamente por el hotel hasta la hora de salir a por las rosas.

Por éstas fechas, coincidió que volvió el Rey a Arabia y estaban todos emocionados con su regreso. Tan emocionados que se veían en los canales de televisión corazoncitos verdes girando con la cara del Rey dentro. Impresionante documento



Los chicos aprovecharon para jugar un partido de voley-playa a la orilla de la playa artificial que tienen en el hotel, nosotros nos dimos una vuelta por los alrededores hasta una zona donde alquilaban motos acuáticas, otros metieron los pies en la playa artificial y al medio segundo tuvieron que salir corriendo a desinfectarse para que no se le cayeran los pies de haberlos metido ahí con el picor correspondiente hasta que pasaron por la ducha de nuevo... Una delicia. El desencanto de esa playa, parece ser la cantidad de lodo que te encuentras en el fondo de la charquita. Creo que tampoco ayuda demasiado que las cucas se bañen de ésta guisa.



Eso sí, ellos van sin ningún tipo de problema sin camiseta y con bañador. Los niños tampoco tienen ningún tipo de problema y las niñas tampoco hasta que las pobres tienen su primera regla.
Típica familia disfrutando junta del mar

Un rato más tarde, nos fuimos a la zona de la piscina para tomarnos algo mientras se acercaba la hora de marcharnos y, de repente, aparecieron por allí el payaso de It junto con el pato Donald que debía de haber sufrido una buena paliza por cómo llevaba el pobre el pico. Ambos haciendo las delicias de niños y mayores que por ahí nos encontrábamos. Un auténtico espectáculo. 

Por aquí llega el de It

Me diréis que el parecido no es suficientemente razonable



Aquí Donald pidiendo consejo a una cuca


Al final todo se solucionó entre ellos y se fueron dando un romántico paseo por la playa cogiditos de la mano.

Se nos terminó el tiempo de las chorradillas para pasar el tiempo. Nos preparamos y nos marchamos caminito del desierto de nuevo en busca de las rosas.

Ésto es más o menos lo que se puede ver por el camino (que por cierto, desde la vez anterior a ésta vez lo han empezado a cambiar y a asfaltar ciertas zonas. Ya ha llegado el progreso) Una pena, tenía más encanto sin tanto asfalto, pero es una zona de extracción de petroleo, de hecho, estamos muy cerca de los oleoductos cuando vamos a por las rosas.


Camellos



Jaima en una granja por la que pasamos


Y un perro esquelético.
Pongo la foto del perro, porque no es lo más común, sino algo extraordinario encontrar que alguien de éste país tenga uno. Es extrañísimo porque es considerado también animal impuro ya que un perro mordió la mano del profeta.

Lo siguiente es llegar a la zona de excavación, una explanada enorme y comenzar a trabajar.
Menos mal que, como podéis ver en las fotos, se había nublado todo, corría algo de aire y el aire era fresquito. Eso, a la hora de comenzar a excavar y bajar entre 1 metro y metro y medio para sacar las rosas, es una auténtica bendición.

Ésta vez, no tuvimos mucha suerte de primeras. Las rosas que sacábamos no estaban terminadas de formar y eran un poco feas. Así que nos terminamos dispersando por toda la zona.

En el hueco en el que me quedé, sacamos sólo una con una forma bastante curiosa y bastante bien formada. 
Paramos a descansar un rato y me acerqué al pozo donde estaba mi marido y otro amigo. Estaban desenterrando un bicharraco enorme, pero parecía plano y sin formar. Al final, nos quedamos mi marido y yo en el pozo, otros que iban pasando por ahí echaban una mano y, cuando conseguimos separar todo el inmenso pedrusco de la arena, se partió en 2 dejando 2 piezas con las rosas muy bien formadas.

El primer pedazo casi consiguieron sacarlo entre mi marido y otro amigo. Para el segundo, tuvieron que sacarlo entre 4 machotes, porque era enorme y pesaba una barbaridad.

Al final, decidimos que nos llevaríamos los 2 pedruscos. Fue lo único que pudimos meter en el maletero. Las 2 piedras. Tuvimos que pasar todo lo que llevábamos allí y pasarlo al asiento de atrás.

El resto encontró una zona llena de rosas de unos 10 Kg con los pétalos más grandes y como hinchados. Muy curiosas también, porque la mayoría de las que había visto yo hasta el momento, tenían los pétalos más finos y bastante más pequeñas.

Como había que lavarlas bien, no las descargamos al llegar a casa y se las llevó al trabajo para poder dejarlas en condiciones. La más grande se había partido en varios pedazos y nosotros, al final nos hemos quedado con el más grande (que ya es transportable distancias pequeñas por 2).

Os dejo con una foto del pedrusco que, cuando nos marchemos del país se vendrá con nosotros aunque no tengo ni la menor idea de dónde lo podremos colocar en nuestra casa.



Está sobre una mesa de 55x55 para que os hagáis una idea del tamaño.

Por cierto, muchas gracias a aquellos que me habéis prestado alguna foto para colgarla aquí. 

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