lunes, 7 de junio de 2010

La sociedad secreta: el desenlace

Ayer me marché de casa a las 4 de la tarde, sin haber recibido una respuesta desde las 9:15 de la mañana del precio del enchufe con parte proporcional de agujero y cable.
Decidí que me marchaba al Saco (variante moruna del L&M en España) a por una regleta de las buenas. Digo de las buenas, porque aquí te puedes encontrar lo peor de lo peor. 
¿Os he contado alguna vez que si vas a comprar y encuentras algo bueno, lo mejor que puedes hacer es comprar mucho de eso porque puede que no lo vuelvas a ver en mucho, mucho tiempo?
Pues eso me pasó. No había ni una regleta decente. Al final compré un alargador que, dependiendo de cómo se mire, podría servir de regleta adaptador, pero en vez de en línea, es como un ladrón. Con enchufes por las tres caras. 

Pequeño inciso: cuando me subí en el coche del conductor, el termómetro del coche marcaba 45 ºC. A los 5 minutos, se había pasado a 47ºC. Viva el caloooooooooooor.

Sigamos. Una vez comprado el alargador y cinta aislante, me dirigí a casa de unos amigos que nos prestaron su taladro. Herramienta fantástica que no me atrevo a usar en presencia de azulejos. Así, que me dispuse a dejar todo preparado y libre de obstáculos, a la vez que marcado el lugar para realizar el taladro en la pared del aseo.
Cuando llegó mi queridísimo, se puso a hacer el agujerillo, cuando de repente, el taladro llegó a su límite de longitud y no había atravesado la pared de bloques de hormigón.
Conclusión lógica a la par que dolorosa: hay que empezar a hacer otro agujero por el lado opuesto del muro con el consiguiente peligro que que los agujeros no se lleguen a encontrar.
Tras replantear el punto por donde nos la ibamos a jugar, empezamos a taladrar. Al terminar el taladro no veíamos la luz del otro cuarto a través del agujero. Nos preocupamos bastante, hasta que mi queridísimo desmontó una percha metálica y la empezó a pasar a través del hueco y el alambre consiguió llegar al otro lado. Sólo nos desviamos 1 cm, pero los huecos estaban conectados.
Mi marido siguió taladrando para hacer le hueco más grande porque no cabía el cable.
De repente oímos que llamaban a la puerta. Un vecino que estaba asustado y un tanto de los nervios por el jaleo que estábamos montando (a las 7 de la tarde). Le dijimos que 3 minutos y, al final, optamos por subir a su casa a pedirle disculpas de nuevo y a preguntarle cuándo no estaba en casa para poder terminar los trabajos tranquilamente y sin molestar a nadie.

El agujerito lo hemos terminado hoy y el cable ha pasado en el segundo intento. El aseo ya está limpio, con el arcón perfectamente colocado y lo enchufaré en un ratillo porque hay que dejarlo 2 horas reposar desde que lo has desplazado para que no se estropee.
Aquí os pongo unas fotillos de la solución rústica-festiva a la vez que útil que hemos adoptado:



Pared del salón


Pared del aseo

Nuestro arcón sin enchufaaaaaaaarrr

Ahora ya sólo me queda tapar un poco el hueco que queda con masilla blanca para modelar, a no ser que encuentre algo más apropiado y dejarlo lo más decente posible.
Si llego a esperar a que me den un precio para que me lo hagan ellos, veo que no tengo el arcón funcionando en es aseo hasta el año que viene.



2 comentarios:

Toshiro Kurosawa dijo...

Fascinante solución!!

Tono Sanchez (Yehudai pa los mas frikis) dijo...

jajajaja ahora eso mismo nos lo hace un rumano aki en un piso alkilao y le montamos un pipostio q t cagas jajajajja pero q leche... bién pensao y bién hecho... y encima ni os habeis cargao el azulejo ni nà.... mu pofesional, oiga! :P